Historia
La historia de la Cueva de las Lechuzas está estrechamente relacionada con la creación del Parque Nacional Tingo María. Debido al valor paisajístico y natural de esta caverna y de la cadena montañosa conocida como La Bella Durmiente, el Estado peruano creó el parque mediante la Ley N.° 15574, el 14 de mayo de 1965. La protección de ambos espacios constituyó uno de los principales objetivos de esta nueva área natural protegida.
La formación de la caverna es producto de procesos geológicos ocurridos durante miles de años sobre roca caliza. El paso del agua y la humedad dio origen progresivamente a estalactitas, estalagmitas, columnas y otras estructuras naturales que hoy forman parte de su atractivo paisajístico.
Desde entonces, la cueva se convirtió en uno de los símbolos turísticos más reconocidos de Tingo María. Las exploraciones realizadas en su interior han permitido registrar aproximadamente 405 metros de longitud explorada, identificándose presencia de vida en los primeros 265 metros, distribuidos en cuatro salas.