Historia
La Laguna de los Milagros se formó naturalmente gracias a filtraciones y pequeñas quebradas provenientes del cerro Belén, que con el tiempo alimentaron una depresión del terreno hasta originar el actual espejo de agua.
Según relatos locales, en 1951 el cazador Julián Cenepo Chasnamote encontró la laguna mientras recorría la zona y posteriormente se estableció cerca de ella. Con los años, el lugar comenzó a ser asociado con prácticas tradicionales y supuestas curaciones realizadas con plantas medicinales, lo que habría contribuido al nombre de “Los Milagros”.
Con el tiempo, la laguna fue ganando reconocimiento entre los pobladores de Leoncio Prado y posteriormente entre los visitantes de Tingo María, hasta convertirse en uno de los principales atractivos naturales de la zona.